Albet i Noya
Albet i Noya es la bodega pionera de la viticultura ecológica en España: desde 1978 cultiva sin química de síntesis los viñedos de las Montañas de Ordal, en el Penedès, que su familia trabaja desde hace cinco generaciones. Elabora vinos y espumosos Clàssic Penedès de carácter propio, con un compromiso por la biodiversidad y la sostenibilidad que va mucho más allá del viñedo.
La historia de Albet i Noya empieza en 1903, cuando Joan Albet i Rovirosa llega como payés a Can Vendrell de la Codina, en Sant Pau d'Ordal (Subirats), en pleno corazón del Penedès. Desde entonces, cinco generaciones de la misma familia han cuidado esas mismas tierras, en las laderas de las Montañas de Ordal.
El punto de inflexión llega en 1978, de la mano de Josep Maria Albet i Noya, que decide dejar atrás los tratamientos químicos de síntesis para apostar por la viticultura ecológica. Fue una decisión pionera: la primera bodega del Estado español en producir vino 100% de cultivo ecológico, en un momento en que casi nadie hablaba de agricultura sostenible en el sector. Ese compromiso, mantenido sin interrupción durante más de cuatro décadas, es hoy el eje que explica todo lo que hace la bodega.
Actualmente, la quinta generación -con Martí Albet en el área técnica y Adrià Albet en el desarrollo comercial- continúa esa misma línea.
Los viñedos, cerca de 80 hectáreas certificadas en ecológico, se reparten en pequeñas parcelas y bancales sobre las laderas de las Montañas de Ordal, con suelos calcáreo-arcillosos, pedregosos y de baja fertilidad, que limitan el rendimiento y concentran el carácter de la uva. Trabajan más de veinte variedades, combinando las tradicionales del Penedès -xarel·lo, macabeo, parellada, garnacha, ull de llebre- con variedades internacionales y sus propias variedades resistentes a hongos, fruto de años de investigación varietal.
De esas viñas nacen tanto los espumosos Clàssic Penedès -elaborados con método tradicional y largas crianzas sobre lías- como los vinos tranquilos de parcela, algunos de ellos botellas singulares que llevan el nombre de la propia finca de la que proceden. Albet i Noya fue también pionera en investigar variedades resistentes a hongos, con el objetivo de reducir al mínimo los tratamientos en el viñedo sin renunciar a la identidad varietal del Penedès.
El compromiso no termina en la viña. Trabajan con cubiertas vegetales para nitrogenar el suelo de forma natural, confusión sexual en lugar de insecticidas, y dedican parte del entorno a la biodiversidad: restauran muros de piedra seca -Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO-, reintroducen colonias de murciélagos y mantienen balsas que sirven de punto de encuentro para la fauna local. A esto se suman placas solares para cubrir buena parte de su consumo energético y botellas más ligeras para reducir la huella de cada envío.
Este recorrido está avalado por certificaciones independientes: producción ecológica del CCPAE, gestión ambiental ISO 14001, sello B Corp, V-Label para los vinos aptos para veganos, y Biosphere en el enoturismo que también desarrollan en la finca.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Albet i Noya es referencia obligada para entender la viticultura ecológica catalana: una bodega familiar que mira a la vez a la tradición del Penedès y a la investigación más exigente sobre el futuro del viñedo.