La Vizcaína de Vinos
La Vizcaína de Vinos es el proyecto con el que Raúl Pérez, junto a su sobrino César Márquez, diseca los distintos terruños de su Valtuille de Abajo natal, en el Bierzo. Desde 2011 embotella por separado el carácter de cada parcela de viñas viejas, con la mencía como gran protagonista, dando forma a una de las colecciones más singulares y celebradas del panorama vinícola berciano.
La Vizcaína de Vinos nació en 2011 de la mano de Raúl Pérez y de su sobrino, el también enólogo César Márquez, con un propósito muy concreto: poner en botella, por separado, las diferencias entre las distintas parcelas de viñedo que rodean Valtuille de Abajo, la localidad berciana en la que nació Raúl Pérez y en la que se ha criado buena parte de su obra. Si Ultreia representa la visión más amplia del Bierzo para Raúl Pérez, La Vizcaína es la lupa que aplica sobre su propio pueblo, parcela a parcela.
La singularidad del proyecto reside en la materia prima: viñas viejas, con una edad media superior a los cincuenta años, plantadas en distintas orientaciones y suelos alrededor de Valtuille de Abajo. Esa diversidad de microterruños, tan próximos entre sí en el mapa y tan distintos en el vaso, es el hilo conductor de toda la colección. La mencía es la variedad protagonista, aunque también hay hueco para un blanco elaborado con variedades locales.
Al igual que en el resto de proyectos de Raúl Pérez, el trabajo en La Vizcaína parte de una viticultura de mínima intervención, respetuosa con el ciclo natural de la vid y con los tiempos de cada parcela, y de una vinificación que busca preservar la expresión del lugar por encima de cualquier estilo predefinido. Las producciones son muy reducidas, habitualmente entre cuatro mil y diez mil botellas por referencia, en función de lo que da cada cosecha.
La gama de La Vizcaína de Vinos está formada por La del Vivo, el único blanco de la colección, y por cuatro tintos que toman el nombre de las parcelas de las que proceden: La Vitoriana, Las Gundiñas, La Poulosa y El Rapolao. Cada etiqueta es, en la práctica, un ejercicio de geografía vitícola: el mismo pueblo, la misma variedad protagonista y, sin embargo, vinos con personalidades claramente diferenciadas según el suelo y la orientación de cada viña.
Desde su nacimiento, La Vizcaína de Vinos se ha convertido en una de las referencias más buscadas por los amantes del Bierzo, con presencia habitual en las principales guías y publicaciones especializadas y una demanda que, dada la escasa producción de cada añada, supera con frecuencia a la oferta disponible. El proyecto comparte con el resto del universo de Raúl Pérez esa búsqueda constante de vinos honestos, ligados al lugar del que proceden y capaces de envejecer con carácter.
César Márquez, además de sobrino de Raúl Pérez, es también enólogo, y su implicación ha sido clave en la consolidación de un proyecto que, con los años, se ha ganado un lugar propio dentro del universo de Raúl Pérez, más allá de la sombra de Ultreia. La Vizcaína demuestra que, incluso dentro de un mismo pueblo, el vino puede contar historias distintas según de qué parcela proceda.