Castro Candaz
Castro Candaz es el proyecto que Raúl Pérez comparte con el enólogo Rodrigo Méndez en Chantada, la subzona lucense de la Ribeira Sacra. Sobre suelos de granito y pizarra, y con variedades autóctonas como mencía y godello, ambos elaboran vinos de marcado corte borgoñón, frescos y verticales, nacidos de una viticultura heroica y de una amistad forjada entre viñedos.
Castro Candaz es el proyecto que Raúl Pérez comparte con el enólogo Rodrigo Méndez, dos de las figuras más reconocidas del panorama vinícola español dentro y fuera de nuestras fronteras. Raúl Pérez procede del Bierzo leonés; Rodrigo Méndez tiene en Meaño (Pontevedra) su vínculo familiar y profesional. Ambos provienen de familias dedicadas al cultivo de la vid y a la elaboración de vino, y el destino terminó por unir sus caminos en Chantada, la subzona lucense de la Ribeira Sacra que da nombre a esta bodega, en referencia a un castro medieval situado en la zona.
En Chantada, el río Sil se ensancha, las laderas pierden parte de la pendiente vertiginosa característica de otras zonas de la Ribeira Sacra y los suelos ganan presencia de granito frente a la pizarra dominante en el resto de la denominación. El clima, además, es notablemente más fresco. Por eso, mientras que en otros proyectos de Raúl Pérez en la Ribeira Sacra -como El Pecado o La Penitencia, nacidos en Amandi- se busca una maduración más tardía, en Castro Candaz la vendimia se adelanta con el objetivo de mantener los vinos en torno al 13% de alcohol o menos.
La bodega es una instalación modesta, sin despalilladora -ni electricidad suficiente para alimentar una-, por lo que todas las fermentaciones se realizan con el cien por cien del racimo entero. Tras maceraciones de hasta treinta días, los vinos crían en un foudre de 1.500 litros y en barricas francesas de menor tamaño. Las variedades autóctonas, especialmente mencía y godello, conviven con otras minoritarias como la alicante bouschet o la variedad local conocida como Domingo Pérez (trousseau), procedentes de viñas viejas, de entre cuarenta y cinco y ochenta años, trabajadas con criterios de viticultura ecológica no certificada y con el esfuerzo añadido que exige el terreno de fuerte pendiente propio de la Ribeira Sacra.
La gama de Castro Candaz recorre distintos niveles de expresión de ese terruño: el Mencía, vino joven de entrada; La Vertical, el blanco de la bodega; Finca El Curvado, procedente de dos parajes con viñas de entre cuarenta y cinco y setenta años; y A Boca do Demo, el vino más ambicioso de la colección, elaborado con uva de un único viñedo de setenta a ochenta años de edad. La combinación de conocimiento de viña, elaboración artesanal y variedades autóctonas ha dado como resultado vinos de marcado corte borgoñón, frescos, verticales y muy reconocidos por la crítica, que sitúan a Castro Candaz entre los proyectos más celebrados de la nueva Ribeira Sacra.