Áster
Áster nació en 1989 en Anguix, en pleno corazón de la Ribera del Duero, como el proyecto con el que La Rioja Alta, S.A. quiso llevar su forma de entender el vino a una nueva zona de producción. Durante sus primeras vendimias, la uva se destinó a otros elaboradores mientras se validaba el potencial del viñedo; no fue hasta el año 2000 cuando Áster presentó su primer vino propio, ya con bodega construida y su viñedo puesto a prueba. Desde entonces comparte con la casa matriz de Haro, y con sus proyectos hermanos Torre de Oña y Lagar de Fornelos, el mismo rigor en el viñedo y la misma paciencia en la crianza que definen al grupo.
La bodega trabaja en un terruño singular: 96 hectáreas de viñedo propio situadas a una altitud media de 800 metros, sobre suelos arcillolimosos modelados por suaves colinas con exposiciones solares desiguales, en un clima continental extremo que lleva a la vid al límite de su producción. De ahí nace la estructura y la acidez natural que caracterizan a sus vinos. Áster trabaja en exclusiva con la variedad autóctona Tinta del País, con una producción controlada de 4.000 kilos por hectárea bajo estrictos criterios medioambientales y proyectos propios de investigación y estudios satelitales; 19 de sus hectáreas están dedicadas a un viñedo experimental en agricultura ecológica. La vendimia es manual, en cajas pequeñas y con transporte refrigerado, y toda la uva pasa por una selección óptica antes de iniciar la elaboración.
La bodega se articula en torno a una antigua casa solariega integrada en las instalaciones, y cuenta con una sala de barricas con capacidad para varios miles de ellas, en su mayoría de roble francés. Allí, la tecnología de última generación en vinificación convive con los procesos tradicionales de la crianza: los vinos envejecen en barrica y se trasiegan de forma artesanal a la luz de la vela cada seis meses, el mismo gesto que se repite en toda la casa. Laboratorios propios, proyectos de I+D+i y una trazabilidad garantizada en uva, barricas y botellas completan un sistema de control que en 2022 llevó a Tim Atkin MW a incluir a Áster entre las mejores bodegas de la Ribera del Duero, con la distinción de First Growth.
El resultado es una manifestación de terruño único, con una visión que combina el clasicismo de Rioja con la fruta, la estructura y la gran capacidad de guarda propias de la Ribera del Duero: vinos elegantes, de fruta franca y taninos pulidos, pensados para envejecer con la misma paciencia con la que se elaboran.