Torre de Oña
La historia de Torre de Oña comienza en Páganos, en el corazón de Rioja Alavesa, donde a mediados de los años ochenta el empresario Leandro Vázquez adquirió las primeras hectáreas de viñedo que darían origen al proyecto. En 1987 se constituyó la sociedad que levantaría la bodega, y un año después adoptó el nombre de Torre de Oña. En 1995, La Rioja Alta, S.A. asumió la dirección del proyecto, incorporándolo a su grupo de bodegas familiares junto a la casa matriz de Haro, Áster y Lagar de Fornelos, con quienes comparte el mismo rigor en el viñedo y la misma paciencia en la crianza.
La finca, que incluye un antiguo palacio y la ermita de Santiago restaurada, ha ido ampliando su viñedo propio hasta superar hoy las 125 hectáreas en Páganos, trabajadas en exclusiva con las variedades autóctonas de Rioja Alavesa: Tempranillo, Garnacha, Mazuelo y Viura, esta última entremezclada en el propio viñedo según la tradición de la zona. La producción está controlada bajo estrictos criterios medioambientales y proyectos propios de investigación y estudios satelitales, con una vendimia manual en cajas pequeñas, transporte refrigerado hasta la bodega y selección óptica del cien por cien de la uva.
Dentro de esta finca conviven los Viñedos Artesanales, más de 80 hectáreas de viñas viejas cultivadas en vaso, algunas de ellas centenarias, repartidas en pequeñas parcelas familiares de apenas 0,3 hectáreas de media y con rendimientos muy bajos, en torno a los 3.000 kilos por hectárea. Torre de Oña es la bodega de elaboración exclusiva para estos viñedos, cuyas uvas se vinifican por separado para respetar la personalidad de cada parcela.
En la elaboración se combinan la tecnología más avanzada con procesos tradicionales de crianza: los vinos envejecen en barricas de roble americano y francés que se trasiegan de forma artesanal a la luz de la vela cada seis meses, siguiendo el mismo método que se aplica en el resto de bodegas del grupo. El control de calidad se apoya en laboratorios propios, proyectos de I+D+i y una trazabilidad garantizada en uva, barricas y botellas, un sistema que ha situado a los vinos de Torre de Oña entre los más reconocidos de Rioja Alavesa por la crítica especializada.
El resultado son tintos de gran personalidad y carácter, en los que la finura y la rusticidad del terruño alavés conviven con la fruta y la golosura propias de un viñedo trabajado parcela a parcela. De ahí nacen referencias como El Camino, Finca Martelo o Finca San Martín, vinos parcelarios que expresan, cada uno a su manera, la diversidad de suelos y exposiciones de una misma finca, y que han convertido a Torre de Oña en una de las bodegas de referencia de Rioja Alavesa para la crítica especializada.