Bodegas La Rioja Alta
La Rioja Alta, S.A. nació en 1890 en el Barrio de la Estación de Haro, cuando cinco familias riojanas y vascas se asociaron para fundar la Sociedad Vinícola de La Rioja Alta, con Dña. Saturnina García Cid y Gárate como primera presidenta y el enólogo francés Monsieur Vigier al frente de la elaboración. En 1904, D. Alfredo Ardanza, fundador de la vecina Bodega Ardanza, fusionó su proyecto con el de la Sociedad Vinícola, uniendo dos historias que hoy siguen vivas en el nombre de uno de sus vinos más reconocidos. La casa adoptó su denominación actual, La Rioja Alta, S.A., a comienzos de los años cuarenta, y registró en 1942 la marca Viña Ardanza, su etiqueta más emblemática.
La bodega fue pionera en tejer una relación directa con sus clientes: en 1976 puso en marcha el Club de Cosecheros, iniciativa que con el tiempo se extendería al resto de bodegas del grupo. Porque La Rioja Alta, S.A. no es solo Haro: es la cabecera de un grupo familiar que, desde su viñedo de origen, ha ido sumando proyectos en otras zonas vinícolas de referencia sin perder nunca su forma de entender el vino. Torre de Oña, en Rioja Alavesa; Áster, en Ribera del Duero; y Lagar de Fornelos, en Rías Baixas, comparten con la casa matriz el mismo rigor en el viñedo y la misma paciencia en la bodega.
Con más de 587 hectáreas de viñedo propio repartidas entre Rioja Alta, Rioja Baja y Rioja Alavesa, la bodega trabaja en exclusiva con las variedades autóctonas Tempranillo, Garnacha, Graciano y Mazuelo, con una producción controlada que prioriza la calidad sobre el volumen. La vendimia es manual, en cajas pequeñas y con transporte refrigerado hasta la bodega, donde toda la uva pasa por una selección óptica antes de iniciar la elaboración.
En la crianza conviven la tecnología más avanzada con oficios centenarios: la totalidad de las barricas se fabrica en la propia tonelería con roble americano seleccionado, y cada una de ellas se trasiega de forma artesanal a la luz de la vela cada seis meses, un gesto que se repite generación tras generación para eliminar los sedimentos sin remover el vino en exceso. Laboratorios propios, proyectos de I+D+i y una trazabilidad garantizada desde la uva hasta la botella completan un sistema de control de calidad que sitúa a la casa entre las bodegas más reconocidas del mundo: en 2025, Drinks International la situó como la tercera marca de vino más admirada a nivel internacional.
Cuatro generaciones después de su fundación, La Rioja Alta, S.A. sigue defendiendo el mismo clasicismo contemporáneo: vinos de armonía, equilibrio, sofisticación y personalidad, pensados para envejecer con la misma elegancia con la que se elaboran.