Viñedo: Cepas viejas de palomino de la Viña Echeverría, en la Haza de los Siglos (Pago Burujena), con una edad media de 58 años que aporta a la fruta una concentración y una complejidad poco habituales
Suelo: Albariza de calidad superior, de la variante conocida como barajuela, que aporta la sapidez y la estructura características de estos suelos
Vinificación: Prensado suave de uva despalillada en la bodega de Gibalbín, para obtener exclusivamente mosto yema, la primera y más fina fracción del prensado. Recuperación del método tradicional de fermentación espontánea en bota de roble que previamente ha contenido Manzanilla, integrando desde el origen los matices de ese envinado
Envejecimiento: Tras el deslío, el vino permanece once meses en las mismas botas, completamente llenas, ganando complejidad y volumen. El proceso culmina en la bodega de El Potro, en Sanlúcar de Barrameda, cuyo traslado estratégico propicia la aparición espontánea del velo de flor y un afinamiento biológico final antes del embotellado
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