Viñas del Jaro
Viñas del Jaro fue la primera bodega de Compañía de Viñedos Iberian, el grupo vitivinícola de la familia Osborne Osborne, que elabora también en Toro, Priorat y Rueda. Nació en 1997 en la finca El Quiñón, en el término de Pesquera de Duero (Valladolid), a un kilómetro de la margen derecha del río y dentro de la llamada Milla de Oro de la Ribera del Duero, junto a casas tan señaladas como Hacienda Monasterio o Dehesa de los Canónigos. La finca está rodeada de un pequeño bosque de encinas centenarias, los jaros, que dan nombre a la bodega y a su vino más conocido.
El Quiñón suma 65 hectáreas, 49 de ellas de viñedo: tinto fino en su gran mayoría, pequeñas superficies de merlot y cabernet sauvignon y una parcela de albillo mayor, la variedad blanca autóctona de la zona. Se extiende por una ladera orientada al sur entre los 745 y los 800 metros de altitud y une el páramo con la vega a través de tres terrazas formadas por el Duero, con suelos pobres de arena, canto rodado y piedra caliza. Esa diversidad de laderas, orientaciones y suelos hace la finca difícil de trabajar, y por eso el viñedo se divide en sectores que se vendimian y elaboran por separado.
La vendimia es manual, en cajas de 15 kilos, y se hace pago a pago según el momento de maduración de cada uno. Cada partida fermenta y se cría por su cuenta, sobre todo en barricas de roble francés de 300 litros, y el equipo las cata periódicamente para decidir la duración de la crianza según la evolución de cada vino. Al final se seleccionan las barricas que irán a cada etiqueta, y el vino termina de afinarse en el botellero de la bodega.
La gama recorre la finca de abajo arriba. Jaros Roble nace de las viñas de la parte baja, protegidas al norte por una colina y mirando al río; Jaros, el vino de finca, procede de las zonas media y alta, en torno a los 750 metros. Chafandín sale del pago del mismo nombre, con cepas de más de 50 años sobre canto rodado, y debe su nombre a un bandolero del siglo XVIII que se escondía en las cuevas de la parte alta de la finca. De lo más alto de ese pago, con producciones inferiores a un kilo por cepa, procede Sed de Caná, que solo se embotella en las añadas que lo merecen y en una selección de unas pocas barricas.
Completan la colección Jaros Albillo Mayor, un blanco de Ribera del Duero fermentado y criado en barrica, y Valdejaros, un verdejo de la D.O. Rueda de viñas de entre 40 y 120 años en terrazas aluviales pedregosas, elaborado sobre sus lías finas.
La bodega abre sus puertas al enoturismo, con visitas que recorren el viñedo y la bodega y terminan con una cata de sus vinos, y con la posibilidad de comer en la sala de barricas o en el encinar que rodea la finca.