Los posos del vino son un fenómeno natural que suele generar incertidumbre en quienes no están acostumbrados a encontrarlos. Pero ¿sabes que son mucho más comunes de lo que crees?
Empecemos por el principio: ¿qué son?
Si utilizamos sus nombres más técnicos, los enólogos los llaman sedimentos, lías o bitartratos, aunque también podemos encontrar denominaciones más atractivas como “diamantes” o “cristales del vino”. Entre los elementos que los componen podemos encontrar colorantes, pieles de uva, semillas o tartratos. Estos últimos son partículas en forma de cristal que aparecen como resultado de la unión del ácido tartárico y el potasio, ambos ingredientes presentes en el proceso de vinificación. También pueden tratarse de levaduras muertas que se quedan en el vino tras el proceso de fermentación.
¿Y por qué algunos vinos los tienen y otros no?
Te preguntarás si los posos aparecen debido al envejecimiento del vino o por una mala conservación. Normalmente se separan del líquido mediante la estabilización en frío, lo cual hace que las lías se unan en cristales para poder recogerlos y quitarlos de manera más sencilla. Pero hay enólogos que prefieren mantenerlos. ¿Sabes por qué? Hay varios motivos:
1. Dan más cuerpo al vino.
2. Pueden aportar mayor complejidad al perfil organoléptico del vino, es decir, a su vista, olfato, tacto y gusto.
3. Mejoran la textura del vino, especialmente en los que tienen una crianza sobre lías.
4. Algunos sommeliers y viticultores los consideran una señal de calidad, carácter y autenticidad, demostrando que el vino no ha sido sobreprocesado.
¿Y a qué saben?
Su principal aportación se encuentra en la textura, ya que no tienen un sabor específico. Aunque puedes encontrarlos en distintos tipos de vinos, son más comunes en tintos tánicos, es decir, ricos en taninos que le aportan estructura y sensación de sequedad, y tintos de guarda, diseñados para mejorar con el paso de los años. Por el contrario, los vinos blancos y espumosos suelen filtrarse y clarificarse en su mayoría.
¿Qué pasa si tomo un vino con posos?
Beber un vino con sedimentos es algo completamente seguro ya que, como hemos mencionado anteriormente, se componen únicamente de elementos naturales. Así que, aunque entendemos que de primeras pueda parecer un poco extraño tomar un vino con textura arenosa, igualmente te animamos a probarlo. ¡Te sorprenderá!