Bodegas Magasé es un proyecto familiar del que formamos parte todos los miembros de la familia, desde los mayores a los más pequeños. Nuestros viñedos se encuentran en el Condado de Huelva, con sede en La Palma del Condado, integrados en las tradiciones del entorno de Doñana, y de forma respetuosa con su biodiversidad.
Nuestro proyecto consiste, en esencia, en tratar de revitalizar el pasado vitivinícola de La Palma del Condado, donde el cultivo de la vid más extendido es de la variedad Zalema, aunque trabajamos además otras variedades complementarias como Garrido Fino, Listán del Condado, Colombard o Syrah. De cepas casi centenarias, en vaso, situadas “entre el mar y la sierra”, en el llamado Campo Alto, rodeadas de vestigios romanos y fósiles marinos.
Y así, con la convicción de que el vino nace en el viñedo, haciendo nuestro el lema “del campo a la botella”, elaboramos vinos naturales con la certeza de que los productos de calidad nacen del respeto a la tierra, al trabajo y a esa manera de entender la viticultura que se mantiene por tradición oral desde hace miles de años.
Nuestra conexión con el arte.
El vino es una revelación propia de un proceso creativo que, en su progresión a través de los tiempos, ha ido evolucionando con el ser humano. Es incluso una manifestación espiritual que supuso la dedicación de Noé a la viticultura en el principio de los tiempos, tras sellar la paz en nombre de los hombres con Dios. Así, el vino nace de la libertad del hombre que, al haber sido engendrado a imagen y semejanza del creador, goza de la capacidad de concebir.
Por ello, entendemos que el vino supone una expresión de manifestación artística en el camino de su elaboración, y lo ponemos de manifiesto con un proyecto que quiere explicarse a través de las expresiones de diferentes artistas en sus etiquetas. De esta manera, tratamos de cerrar el círculo “del campo a la botella”, suponiendo además un apoyo y un estímulo para el arte contemporáneo.
Para nosotros, los vinos, al igual que el arte, no se producen o fabrican, sino que se descubren y se imaginan para emerger como realidad a través de su propio proceso. Porque el arte, a diferencia de la artesanía que se centra en el producto acabado, es el fin de la búsqueda, donde el espíritu creativo del ser humano encuentra consuelo y paz al conseguir el resultado de lo que en algún momento había imaginado. Igual que al hacer vinos.
Los artistas.
En esa búsqueda de expresar nuestros vinos a través del arte, hemos colaborado con diferentes artistas que han plasmado sus obras en nuestras etiquetas, interpretando los conceptos con los que hemos trabajado en cada vino.
En este proceso, hemos contado con artistas locales como Manuel León, autor de la etiqueta de Govette, en la que rinde homenaje al antiguo lagar de Villanueva del Ariscal y a la tradición familiar, enlazando pasado y presente. Patricio Hidalgo, defensor de la libertad del proceso pictórico y autor de la etiqueta de 21setecientos, en la que representa una forma de creación que comparte con Magasé: la confianza en los procesos naturales. Fernando Clemente, entre la tradición pictórica y su revisión contemporánea, autor de la etiqueta de Magasé Ambar. Daniel Franca, artista que trabaja con la sensibilidad emocional y la búsqueda de la esencia de las cosas, autor de la etiqueta de Magasé Ánfora. Federico Jaime, con un repertorio de símbolos como el cielo, las nubes, o dolmenes que conectan naturaleza y presencia humana, autor de la etiqueta de Dorus. Cachito Vallés, con una obra híbrida entre arte y ciencia, interesada en la huella y el rastro del proceso creativo, autor de la etiqueta de Tártis, un vino joven de uva Colombard con alta acidez y una marcada personalidad. Y Javier Parrilla, cuya obra se relaciona con la idea del territorio como valor y con la naturaleza del acto pictórico, autor de la etiqueta de Magasé Vetalarena.
Nuestros vinos y la filosofía de la mínima intervención.
Nuestros vinos comparten la visión de los artistas contemporáneos que la representan en sus diferentes etiquetas, pues en su elaboración nos alejamos de la mera repetición de fórmulas. No buscamos la perfección técnica y carente de personalidad, sino la autenticidad en el proceso mismo y la singularidad de cada vendimia.
En esa coherencia creativa, la elaboración de nuestros vinos es el resultado de un proceso artesanal y natural que da la espalda completamente a su estandarización por meros fines comerciales. Por eso elaboramos sin filtrar ni clarificar, como medio para preservar la integridad natural de los vinos y conseguir que se manifiesten en toda su esencia, expresando las características de cada cosecha y cada tipo de uva.
El proceso de elaboración es el centro de la tendencia de cada vino, y es fiel y coherente con una serie de principios. Como la adaptación al ciclo natural y los procesos artesanales, que entienden como normalidad los condicionantes climatológicos, la maduración de las uvas en función de la añada o la fermentación. Básicamente, la elaboración bajo la filosofía de la mínima intervención.
La vinculación entre los vinos y sus etiquetas.
Para concluir, encontramos en esta filosofía de elaboración la vinculación total del vino con la lógica del arte moderno, donde el valor está en la indagación, en la reflexión y en la respuesta al entorno. Y así, podemos explicar cómo colaboramos con artistas andaluces contemporáneos que diseñan las etiquetas de cada vino. Para que todo sea arte, en contenido y continente, de tal forma que estas etiquetas no sean concebidas como un mero adorno comercial, sino también como una extensión visual de la identidad de cada vino. Cada colaboración aporta un enfoque estético y conceptual alineado con la filosofía de la bodega.
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